Por: Guillermo Salas Razo Como investigador del Instituto de Investigaciones Agropecuarias y Forestales (IIAF) de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, sostengo que el desarrollo agroalimentario de México debe analizarse desde la teoría de simetría/asimetría para trascender tantos diagnósticos fragmentados. Nuestro país exhibe asimetrías estructurales profundas: geográficas (un norcentro tecnificado vs. un sur-sureste marginado), económicas (cadenas dominadas por actores con poder oligopólico frente a 4.7 millones de pequeños productores con baja rentabilidad), y ecológicas (agricultura intensiva que agota acuíferos contra sistemas tradicionales subvalorados). Estas disparidades, lejos de ser accidentales, son resultado de políticas históricas que privilegiaron la eficiencia exportadora sobre la equidad sistémica. Por eso propongo convertir a la UMSNH en Nodo de Simetrización Estratégica, donde el análisis crítico de asimetrías alimente políticas diferenciadas. Y desde el IIAF-UMSNH podemos liderearlo mediante: Investigación transdisciplinar que cuantifique asimetrías locales (ej.: acceso a tecnología en la Meseta Purépecha vs. agroexportadores de aguacate en Ziracuaretiro). Plataformas de innovación simétrica que escalen soluciones contextualizadas (riego solar para pequeña escala, bancos de germoplasma criollo). Diplomacia científica para equilibrar relaciones de poder: vinculando ejidos con mercados justos mediante sistemas de trazabilidad blockchain. Esta simetría funcional no implica homogenización, sino articulación de asimetrías complementarias. Por ejemplo: mientras grandes agroindustrias pueden optimizar logística de exportación (aprovechando su escala), las redes campesinas garantizarían seguridad alimentaria local mediante circuitos cortos certificados por la universidad. Corregir asimetrías destructivas (sobrexplotación hídrica en cuencas michoacanas) exige mecanismos de gobernanza policéntrica donde nuestra institución medie entre sectores. Por eso, nuestra responsabilidad desde el IIAF debe ser la de generar evidencia para desmontar falsas simetrías (como paquetes tecnológicos únicos), denunciar asimetrías institucionales (subsidios mal asignados), y diseñar modelos de transición ecológica justa. El IIAF deberá evolucionar para ser el centro de referencia de simetrías adaptativas: donde el conocimiento tradicional purépecha dialogue con agricultura 4.0, construyendo resiliencia desde lo local. Esto implica redefinir la innovación no como transferencia vertical, sino como co-creación de equilibrios dinámicos donde nadie quede atrás. La UMSNH debe ser el crisol donde se fundan las asimetrías productivas del presente en las simetrías sostenibles del futuro, #Palabra de Nicolaíta. Navegación de entradas Reimaginar el Futuro desde IIAF-UMSNH: La Innovación Disruptiva como Oportunidad para Renovar Nuestro Compromiso con el Sector Agroalimentario Tú y Michoacán Pueden Liderar la Revolución Regenerativa: El Distintivo “Círculo Verde” como Tú Estrategia de Futuro