Por: Guillermo Salas Razo Imagina esto, mientras el Banco Mundial prevé un 2025 complejo para México, tú —con tu empresa, cooperativa o proyecto agroalimentario en Michoacán— puedes convertir esta adversidad en la gran ventaja competitiva de la década. ¿Cómo? Integrando un distintivo “Círculo Verde”, no como un sello más, sino como el núcleo de una cadena de valor que fusiona economía circular y solidaridad en un modelo imbatible. Te explico cómo funcionaría: El distintivo “Círculo Verde” debe ser un contrato ético y técnico con el futuro, pues certifica que tu operación cumple cuatro reglas de oro. Circularidad radical: 95% de tus residuos (vinazas y bagazo de agave, bagazo de caña, huesos de mango, etc.) se convierten en insumos para otros eslabones de la cadena. Regeneración métrica: Mejoras medibles en suelo, agua y biodiversidad (ej: +3% materia orgánica en suelos lentejeros al año). Solidaridad con tu proveeduría local: Precios justos + propiedad colectiva de activos (como biofábricas comunitarias). Inclusión que suma: Saberes indígenas y liderazgo femenino como ventaja innovadora. Ahora, veamos cómo se implementaría: Podrías iniciar transformando tus desechos de agave en biofertilizantes para maíz (ahorrando 40% en insumos), introduciendo frijol terciopelo como cobertura vegetal que fija nitrógeno y captura carbono vendible, en huertos de mango implementar podas trituradas que retienen agua en los suelos, generando biogás a partir de las vinazas de mezcal y usarlo para secar lentejas, etc. También con contratos de compra anticipada con proveedores locales pagando un pequeño sobre precio de mercado y asegurando tu proveeduría de insumos, y creando biofábricas comunitarias de propiedad compartida, con inclusión que suma saberes indígenas y liderazgo femenino como ventaja innovadora con redes de mujeres transformadoras. Además de esta forma, con el distintivo “Círculo Verde” podría accederse a mercados de precios o comercio justos (+20% al productor), convirtiendo los pasivos ambientales en ventaja competitiva: regenerando ecosistemas y multiplicando las ganancias. Por eso, ante el escenario complejo del Banco Mundial, el distintivo “Círculo Verde” es una buena estrategia para reconvertir el campo mejorando los ingresos a nuestros productores en los emergentes mercados regenerativos, con un autoabastecimiento circular de insumos (40% de ahorro); con resiliencia ante el cambio climático (resistencia hídrica en suelos); y combatiendo la desigualdad social en empleos locales (1 x cada 3 hectáreas regeneradas). Es momento de activar esta estrategia creando núcleos solidarios de productores con liderazgo regenerativo, #Palabra de Nicolaíta. Navegación de entradas El Desarrollo Agroalimentario desde la Teoría de Simetría/Asimetría, una Perspectiva desde la UMSNH Agroecología: de la Resistencia Campesina a la Política de Estado