Por: Guillermo Salas Razo Recientemente, el Banco Mundial compartió una premisa que, por su relevancia, se vuelve urgente para nuestro país «Mejores empleos significan mejores vidas». En América Latina, la brecha entre la formación académica y las demandas reales del mercado laboral ha perpetuado un ciclo de informalidad y baja productividad que frena el desarrollo humano. Para nosotros, como comunidad de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, este diagnóstico no es solo una estadística; es un llamado a actuar para transformar la educación en un motor genuino de movilidad social. El análisis del Banco Mundial subraya que la calidad del empleo está intrínsecamente ligada a la capacidad de los trabajadores para adaptarse a un entorno tecnológico cambiante. Por eso, hoy no basta con obtener un título universitario; la competitividad actual exige la validación de competencias específicas que aseguren que el capital humano sea productivo desde el primer día. Es aquí donde la UMSNH, fiel a su compromiso social y humanista, tiene la oportunidad histórica de liderar un cambio de paradigma en nuestra región. La solución reside en la integración de un Programa de Capacitación y Certificación basado en los Estándares de Competencia (EC) del CONOCER, dependiente de la Secretaría de Educación Pública (SEP). Si el Banco Mundial señala que la formación continua es la clave para empleos de alta calidad, la certificación de competencias es el vehículo que formaliza el saber hacer, el saber ser y el saber conocer de los michoacanos. Nuestra Máxima Casa de Estudios posee la infraestructura y el prestigio para consolidarse como una Entidad de Certificación y Evaluación (ECE) de alto impacto. Al asociar nuestra oferta académica con los estándares del Sistema Nacional de Competencias, no solo beneficiamos a nuestros egresados, sino que abrimos las puertas a la sociedad en general —trabajadores, artesanos, técnicos y prestadores de servicios— que poseen el conocimiento empírico, pero carecen de un documento oficial que los respalde. Imaginemos el impacto de ofrecer certificaciones en Estándares de Competencia como el EC0076 (Evaluación de la competencia de candidatos con base en Estándares de Competencia), el EC0301 (Diseño de cursos de formación del capital humano) o incluso estándares específicos para las industrias emergentes en Michoacán, como la agroindustria y la logística digital. Esto permitiría cerrar la brecha de productividad, alineando los perfiles de egreso con lo que el sector productivo demanda hoy, no mañana; así mismo, permitiría dignificar el trabajo, pues un trabajador certificado por la SEP tiene mayores posibilidades de acceder a empleos formales, mejores salarios y seguridad social; y finalmente permitiría también fomentar la inversión, pues una región con capital humano certificado es un imán para empresas que buscan talento garantizado y eficiencia operativa. El Banco Mundial es enfático, para mejorar vidas, debemos mejorar empleos, y para mejorar empleos, debemos elevar las competencias de nuestra gente. Y la UMSNH tiene el mandato moral de no ser solo una espectadora del mercado laboral, sino su principal dinamizadora. Desde mi trinchera Nicolaíta, propongo la creación de un ecosistema de certificación que trascienda las aulas; al unir la excelencia académica con la rigurosidad de los estándares del CONOCER, estaremos entregando a Michoacán y a México no solo profesionistas, sino expertos certificados con la capacidad de transformar su entorno. Esa es nuestra verdadera vocación, que la cultura y el saber sean realmente la llave para una vida mejor para todos, #Palabra_de_Nicolaíta. Navegación de entradas Piden ayuda para localizar a familiares del maestro Manuel; se encuentra solo y enfermo Tenencia Morelos se prepara para vivir una Semana Santa de fe, comunidad y esperanza