A unos metros de la presa de Cointzio, donde el agua se extiende como un espejo generoso, la comunidad de Uruapilla vive una paradoja que duele: lleva más de dos años sin acceso al vital líquido. Lo que para muchos sería impensable, aquí se ha vuelto rutina. Las familias han tenido que reorganizar su vida diaria alrededor de la escasez. Lavar ropa se ha convertido en un lujo, almacenar agua en cubetas es una estrategia permanente y cada día comienza con la misma incertidumbre: ¿habrá algo de agua hoy? De acuerdo con el jefe de Tenencia, Arturo Guzmán de Santiago Undameo, de la que forma parte ésta comunidad, el problema no es la falta de gestiones. Se han realizado reuniones con autoridades del Organismo Operador de Agua potable y Alcantarillado y Saneamiento (OOAPAS), a través de Adolfo Torres, así como con instancias federales como el director general de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), Roberto Arias, lo que ha derivado en que ya se cuente con los permisos y condiciones técnicas necesarias para reactivar el pozo que podría abastecer a la comunidad. Sin embargo, el proceso permanece detenido en un punto que para los habitantes resulta incomprensible, ya que se presume que el OOAPAS no ha solicitado a la Comisión Federal de Electricidad la reactivación de la energía eléctrica del pozo. Un trámite pendiente que, en los hechos, mantiene a toda una comunidad en la sequía. Por su parte, los ejidatarios ya cumplieron con la autorización del comodato requerido, eliminando otro de los obstáculos administrativos. Aun así, el agua no llega. “Volteen a ver la comunidad”, exigen los pobladores, quienes advierten que la paciencia se agota. Si no hay respuesta, dicen, buscarán hacerse visibles. La posibilidad de una movilización comienza a tomar forma como recurso para ser escuchados. Navegación de entradas Alistan Tercera Copa Bass Elite Morelia en Cointzio