Pobreza alimentaria en comunidades exhibe ineficacia del asistencialismo

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El alto porcentaje de población con pobreza alimentaria en la capital michoacana hace necesario un plan integral, que permita dejar de lado el asistencialismo para enfocarse en programas que permitan incentivar la actividad económica, a través de la generación de empleo, y en un esfuerzo conjunto entre la sociedad civil, gobiernos, academia en diversas disciplinas, dirigidos a detonar el desarrollo integral.

Así lo percibe la Doctora en Políticas Publicas, Marx Aguirre Ochoa, quien desarrolló una investigación para conocer el resultado de las políticas públicas implementadas en comunidades marginadas, con las que se busca contrarrestar las carencias que enfrentan sus habitantes, a través de la cual testificaron la situación que priva en las comunidades, donde las principales actividades económicas son los jornales, recolección de leña y el trabajo doméstico.

En Morelia un 29 por ciento de la población enfrenta algún grado de pobreza, de sus 14 Tenencias, y en ellas donde se ubican las comunidades más pobres, sin embargo, dichas condiciones solo se han buscado contrarrestar con programas de asistencialismo, pese a que no han tenido un resultado favorable.

El campo de análisis, explica Marx Aguirre abarcó Santiago Undameo, Chiquimitío, San Nicolás Obispo, Teremendo, Atécuaro, Tiripetío y Capula, donde la pobreza deriva una carente alimentación, mala salud, bajo rendimiento mental y físico, por consiguiente, una población disminuida.

Esta realidad, refiere, se ha atendido con la aplicación de programas como dotación de alimentos en canasta básica, comedores comunitarios, leche Liconsa, huertos comunitarios, entre otros que no pasan de solventar una necesidad inmediata, sin resolver el problema de raíz y que podría tener un fin si se implementa un programa interdiciplinario y transdiciplinario, que integre la sociedad civil, gobiernos y la academia, con psicólogos, ingenieros y las especialidades que se requieran para dar un acompañamiento a la comunidad, escucharlos e integrarlos para que se dé una verdadera inclusión social.

Aguirre Ochoa manifiesta que la gente está acostumbrada a recibir dádivas, de las cuales, aunque muchas veces son a bajo costo, prefieren prescindir, y cuando se le cuestiona respecto a la funcionalidad de los programas aplicados, admiten que lo que en realidad requieren son empleos y capacitación en distintas disciplinas que les permitan ser autosuficientes económicamente.

Como parte de las experiencias, la doctora en Políticas Públicas narra cómo los huertos comunitarios o de apoyos para la crianza de gallinas, fracasaron en la lucha contra la pobreza, derivado de que no existe cohesión social, ya que fueron finalmente las desavenencias y conflictos sociales los que llevaron a que no se obtuvieran los resultados esperados, además de que no hubo un seguimiento y acompañamiento para resolver las dudas o problemáticas que en ese tenor o en otro relacionado con los procesos se tuvieron y que finalmente derivaron en el ocaso del proyecto.

En lo que concierne a los comedores comunitarios, de los cuales hay en Morelia alrededor de 50, refiere que prevalece el desinterés ante la falta de algún pago para realizar las labores que de manera voluntaria se les pide participar, en tanto que otras veces termina como cocina económica para repartidores de servicios que vistan las comunidades.

Es decir, los programas señalados, si bien en su inicio fueron interesantes, no cumplen a cabalidad con el objetivo que es el de resolver el problema de pobreza alimentaria.

En base a lo anterior y a todos los hallazgos del estudio realizado, Marx Aguirre plantea la cohesión del gobierno la sociedad civil y la academia, en proyectos a cinco años, de tal manera que tengan un seguimiento y sean de ayuda para ayudar a las comunidades a organizarse, de tal manera que las políticas públicas se creen de abajo hacia arriba.

Lo que se requiere, subraya, es escuchar a las personas, a las mujeres, conocer sus problemas y propuestas para sentirse integrados, de no ser así, precisa, no habrá recursos que alcancen para resolver los problemas que enfrenta las comunidades, el municipio, el estado y mucho menos el país.