Para Enfrentar la Crisis que se Avecina, México deberá Incentivar la Producción de Alimentos Reorientando sus Políticas de Desarrollo e Inversión hacia el Campo

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Esta semana estuve siguiendo el debate del Foro Económico Mundial de Davos (Suiza), en el cual se vislumbra una crisis alimentaria global debido a la pandemia del Covid-19, al cambio climático y a la ruptura en la cadena de suministro provocada por el conflicto bélico en Ucrania.

El Foro de Davos alerta que esa crisis alimentaria ya está presente, y esto lo resentimos en México con el aumento en el precio de los alimentos, el cual seguirá escalando en el próximo año si no se resuelve la escasa oferta de fertilizantes que cada día se hace más inaccesible para nuestros productores por sus altos precios, pues precisamente Ucrania es el mayor productor y distribuidor mundial de este importante insumo agrícola. Sumado a esto, comienza a impactar el bloqueo de la exportación de granos básicos desde Ucrania, uno de los principales productores y exportadores mundiales de maíz, trigo y cebada.

La importancia de este Foro Económico Mundial radica en que no solo se discute el contexto actual, sino que se construyen o diseñan estrategias en alianza para enfrentar los escenarios futuros que enfrenta el mundo; pero llama la atención que nuestro Gobierno Mexicano no envío representación alguna a este Foro en Davos (2022), cuando anteriormente el Presidente de México asistía al menos tres veces en su mandato, y cuando no podía asistir, enviaba la representación del Secretario de Economía encabezando una delegación que incluía un contingente numeroso de funcionarios de ProMéxico.

¿Entonces como podremos enfrentar esos escenarios futuros si no somos parte de esas alianzas?

Esto preocupa mucho, pues las predicciones indican que se avecina un mayor aumento en el precio de los alimentos en los próximos diez a doce meses, y en México a pesar del esfuerzo que el Gobierno Federal ha implementado por amortiguar la escalada inflación en los productos de la canasta básica, esta no ha tenido éxito; incluso en un intento por lograrlo, se acordó y decretó la apertura comercial libre de aranceles de productos agropecuarios de Belice hacia nuestro país, empeorando la crisis de producción de alimentos, pues esto genera una competencia desleal a nuestros productores y por lo tanto desincentiva la actividad productiva primaria en México.

Y ahora hay que sumarle la imposición que nos acaba de hacer el Gobierno de Estados Unidos a través del Tratado México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) de importar papa fresca que dañará 70 por ciento de la producción nacional como lo denuncia la Confederación Nacional de Productores de Papa de la República Mexicana (Conpapa).

Se nos complica más el escenario cuando vemos una desestabilización social acrecentada por la migración masiva de Centroamérica a México y la inminente deportación que Estados Unidos llevara a cabo también hacia nuestro territorio, por eso requerimos reorientar las políticas agrícolas en México.

Quizá deberíamos anticiparnos al fin de la globalización en materia alimentaria, pues los países estarán reservando su producción de alimentos para enfrentar esa crisis y garantizar su consumo interno, ajustando sus políticas de desarrollo e inversión en el fortalecimiento del campo.

Pero si en México seguimos sin incentivar la producción de alimentos y no ajustamos nuestras políticas de desarrollo e inversión, estamos decretando un incremento en el precio de los alimentos y el fracaso de la estrategia federal por la búsqueda de nuestra soberanía y seguridad alimentaria.

Es inminente que los altos costos de los insumos para la producción agrícola y la falta de apoyos al sector nos llevará al abandono del campo y escases de alimentos, incrementando los costos y generando una mayor desestabilización y migración.

Hago un llamado a la atención de este problema; es momento de actuar.

Debemos ampliar las fronteras del desarrollo en México y visualizar que en el campo está la fortaleza para enfrentar la crisis que se avecina. Hay que anticiparnos y reorientamos las políticas agrícolas en México, solo así estaremos preparados para enfrentar esa crisis alimentaria y garantizar nuestro consumo interno, #Palabra de Nicolaíta.