Entre aromas de copal, tapetes de aserrín multicolor y el eco de las bandas que anuncian la llegada de las ánimas, Tiripetío vuelve a llenarse de vida con la 11ª edición del Festival de la Calzada de los Muertos, una celebración que se ha consolidado como una de las expresiones más auténticas del Día de Muertos en la zona sur de Morelia.

Desde 2015, cuando se organizó por primera vez como festival, esta tradición —que en realidad tiene raíces mucho más antiguas— se ha convertido en el corazón cultural de la comunidad. Cada año, los vecinos decoran la calle que une la iglesia de San Juan Bautista con el panteón, el mismo camino que, según la costumbre local, recorren los difuntos en su último viaje. De ahí su nombre: la Calzada de los Muertos.

De acuerdo con coordinador general del festival, Cristian Piñeda Chávez, este 2025, el festival creció en tiempo, color y participación. Ya no se limita a una sola jornada: hoy es una semana completa de actividades que comenzaron el 26 de octubre, con eventos deportivos, artísticos y académicos. Por primera vez se realizó una carrera atlética de colores, que reunió a más de 150 corredores —incluso una participante originaria de Indonesia—, además de la Copa Calzada, con encuentros de básquetbol y fútbol que fortalecieron la convivencia comunitaria.

El festival, orgullosamente 100% pet friendly, también integra a las familias y sus mascotas en actividades como “Nuestras almas peludas”, un gesto que refleja la calidez e inclusión que distingue a Tiripetío.

Pero el alma del festival llega con los días grandes: el 31 de octubre y el 1º de noviembre, cuando la calzada se transforma en un río de luz, flor y ofrenda. Las familias colocan sus altares frente a sus casas; los jóvenes de la Escuela Normal decoran el camino con tapetes de aserrín, semillas y arenas de colores; y el aire se llena de música, aromas y rezos.

Piñeda Chávez destacó que este evento que se enmarca en unas de las tradiciones más arraigadas del país, contará con tres foros culturales —de las Ánimas, de las Flores y del Camposanto— dan vida a presentaciones de danza, música, teatro y poesía. En el atrio de la iglesia se enciende el fuego ancestral, mientras las catrinas desfilan rumbo al panteón en una procesión iluminada por velas y globos de cantoya que se elevan al cielo en honor a los fieles difuntos.

La Kuinchekua, una callejoneada de ánimas, y el Baile del Mixtlán cierran la jornada entre risas, música y fogatas, recordando que en Tiripetío, la muerte no es el final, sino un motivo para celebrar la vida.

Este año, además, se develará una estatua de una mujer tarasca, símbolo de las raíces purépechas de la comunidad, que tiene más de 650 años de historia.

Cristian Piñeda Chávez, explicó que este esfuerzo es fruto del trabajo colectivo:

“Todo lo hacemos por amor a nuestro pueblo. No hay fines de lucro; cada vecino aporta lo que puede. Queremos ver a Tiripetío vivo, con alegría, con visitantes que descubran lo mucho que tenemos para ofrecer.”

Con cada edición, la Calzada de los Muertos de Tiripetío se consolida como un nuevo atractivo cultural y turístico para Morelia y Michoacán, al reunir tradición, arte y participación comunitaria en una experiencia única que rescata el sentido más profundo del Día de Muertos. Visitantes locales y extranjeros encuentran en esta Tenencia un recorrido lleno de símbolos, donde la historia, la fe y la creatividad de sus habitantes transforman cada rincón en una obra viva.