Por. Humberto Castillo Mercado

En los Centros penitenciarios de Michoacán, existe una realidad que pocas veces se ve, el abandono social que enfrentan las personas privadas de la libertad. Y dentro de esta población, son las mujeres quienes en muchas ocasiones quedan todavía más olvidadas, enfrentando carencias de productos tan básicos como toallas sanitarias, pasta dental, jabón, champú y otros artículos indispensables para su higiene personal.

Ante esta situación, el Juzgado Segundo Penal del Distrito Judicial de Morelia impulsa una campaña estatal de solidaridad para recolectar medicamentos y artículos de higiene personal que serán destinados a mujeres y hombres privados de la libertad en distintos centros penitenciarios de Michoacán.

La iniciativa fue presentada ante el Congreso del Estado por el juez segundo penal, Ramón Alcázar Basaldúa, y la proyectista del Juzgado Segundo Penal, Karina Alipio Mendoza, quienes hicieron un llamado a la ciudadanía a participar y aportar, desde sus posibilidades, a una causa que busca atender necesidades básicas de quienes se encuentran en reclusión.

Durante la presentación, realizada en el Palacio Legislativo, el presidente de la Mesa Directiva del Congreso del Estado, Baltazar Gaona García, expresó su respaldo a la iniciativa y manifestó la disposición del Poder Legislativo para colaborar en su difusión y valorar que el Congreso pueda convertirse en uno de los centros de acopio.

La campaña comenzará el 17 de septiembre y permanecerá vigente hasta el 2 de octubre, con puntos de recepción que serán habilitados en Morelia, Uruapan, Zamora, Tacámbaro, Apatzingán, Maravatío, La Piedad, Zitácuaro, Sahuayo, La Ciénega y Lázaro Cárdenas.

La convocatoria contempla la donación de medicamentos que se encuentren en condiciones adecuadas para su uso, además de productos de higiene y cuidado personal como toallas sanitarias, papel higiénico, pasta dental, jabón y champú.

Uno de los principales llamados está dirigido a apoyar a las mujeres privadas de la libertad, debido a que enfrentan una problemática adicional: el abandono de sus propias redes familiares y sociales. Los organizadores señalaron que, mientras en muchos casos los hombres que ingresan a prisión mantienen el acompañamiento de sus familias, las mujeres pueden quedar en una situación de mayor aislamiento.

“Sabemos que la atención de las personas privadas de la libertad es una responsabilidad del Estado; sin embargo, también podemos poner nuestro granito de arena”, señalaron los promoventes al destacar que la campaña no persigue ningún beneficio económico y tiene como única finalidad generar apoyo y mejores condiciones para quienes permanecen en los centros penitenciarios.

La iniciativa surgió después de una primera colecta realizada en mayo, en la que se reunieron artículos de aseo personal. La respuesta obtenida llevó a sus organizadores a plantear una campaña de mayor alcance y convocar ahora a la sociedad michoacana.

Más allá de una donación, la campaña pretende abrir una conversación sobre una población que, aun estando privada de su libertad, no pierde su dignidad ni sus necesidades básicas.