Morelia, Michoacán.- Mientras algunos de los principales actores del proceso interno del partido guinda en Michoacán concentran la atención mediática, hay operadores que, lejos de los reflectores, han comenzado a construir acuerdos y estructuras con una lógica distinta. Uno de ellos es Esteban González Nava, oriundo de Briseñas, Michoacán, quien desde el equipo de RECONECT4T, conocidos políticamente como “Los Durazitos”, ha buscado posicionarse como un promotor de la unidad. Con un bajo perfil mediático, pero con una intensa actividad territorial, Esteban ha tendido puentes entre distintos grupos políticos y sociales, generando estructuras electorales y operativas en diferentes regiones del estado. Su estrategia parece ser clara: menos protagonismo personal y mayor capacidad de articulación. Cercano a diversos actores de las cúpulas morenistas, González Nava ha procurado mantener una posición propia, desmarcándose de las corrientes tradicionales y privilegiando —según su discurso— una postura autocrítica y objetiva. Desde el sector empresarial y político también ha sostenido encuentros con actores de distintas expresiones, incluso de fuerzas opositoras, con la intención de construir una visión de inclusión que trascienda las fronteras tradicionales de los grupos partidistas. Uno de los principales perfiles que ha acompañado políticamente es el de la tres veces diputada Ana Lilia Guillén Quiroz. Paralelamente, ha impulsado y generado acercamientos con nuevos prospectos y operadores como Josué Campos y Netza Alanís, además de coincidir políticamente con diversos liderazgos, entre ellos la senadora con licencia Celeste Ascencio. En este entramado también aparecen expresidentes municipales, exdiputados, exregidores y liderazgos locales de distintas regiones, incluidos personajes provenientes de fuerzas políticas opositoras. Entre los nombres que comienzan a sonar dentro de una posible recomposición política se mencionan perfiles como Antonio Ascencio en Zacapu y Fredy Anaya en Jiquilpan, entre otros. La apuesta parece ser la construcción de una nueva línea política con estructura territorial y capacidad de negociación. En un escenario donde Carlos Torres Piña y el senador con licencia Raúl Morón aparecen constantemente en las conversaciones como algunos de los principales aspirantes, el papel de operadores capaces de mover estructuras y construir acuerdos podría resultar determinante. Esteban ha procurado mantenerse fuera de la confrontación directa entre los principales bloques políticos del estado. Y precisamente ahí podría encontrarse su valor estratégico: ser un factor de equilibrio y negociación. Porque en política, especialmente dentro de Morena, las definiciones no siempre se anuncian con anticipación. Navegación de entradas Torres Piña rechaza que Fiscalía haya tenido “miedo” de actuar contra el Movimiento del Sombrero “Están esperando que me maten”: Luis Manuel Soto Sanabria amplía denuncia ante la FGE.