En Capula, una Semana Santa sin Viacrucis ni «Día de los Pozoles»

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Este año la Tenencia de Capula no vivirá de manera  presencial  la  celebración de la Semana Santa derivado de la contingencia sanitaria provocada por  el  Covil-19, y por lo cual los encargados de  los 4 barrios acordaron, en conjunto con la Jefatura de Tenencia, que encabeza Mónica Neri Vega, cancelar la representación de la pasión y muerte de  Jesucristo, y posponer para el mes de mayo el «Día de los Pozoles».

Este jueves, se firmó un acuerdo al respecto en el que se establece que en seguimiento y atención a las indicaciones de la Secretaría de Salud en el Estado y la Federación, y en comunicación la gente de la comunidad que encabeza los diferentes grupos involucrados en estas actividades religiosas, se tomó la decisión de cancelar por este año la representación del Viacrucis, y de igual manera se acordó la postergación de la entrada de los cargos para la fiesta patronal, celebración tradicional conocida como «Día de los Pozoles», misma que se proyecta realizar para el día 4 de mayo, si ante la contingencia no se determina otra cosa.

La jefa de Tenencia informó que estás medidas de prevención se tomaron en acuerdo con el párroco y el Comité del Corazón de mi Gente, además de Los Uretes, representantes de cada Barrio, encaminado a prevenir en la medida de lo posible la propagación del Covid-19 en la Tenencia.

Aunado a lo anterior, exhortó a los habitantes de Capula y sus comunidades a atender la indicción de quedarse en casa, y de esa manera “poner nuestro granito de arena para todas y todos podamos ayudarnos mutuamente”.

Es de recordar que en Capula, la Semana Santa se enmarca en la representación de pasajes bíblicos, por representantes de los cuatro barrios, tales como el lavatorio de los pies, así como la conspiración y última cena de Jesucristo, que concluyen el Jueves Santo con escenificación de la oración en El Huerto y la Aprehensión de Cristo.

El Viernes Santo, cada año continúan las actividades con el juicio ante Pilatos y Herodes, que concluye con el Viacrucis, en cuya escena toman parte gran parte de la población al salir los ladrones a las calles, donde al hacer lo propio de su personaje son aprehendidos por los soldados quienes de forma muy real los castigan por su delito.

En tanto, al interior del atrio, Cristo sufre en las tres caídas bajo los latigazos de los soldados, quienes lo conducen hasta el  escenario, donde habrá de perder la vida en un marco de sufrimiento junto a Dimas y Gestas, y ante la mirada inconsolable de su madre María.

Es de recordar que el «Día de los Pozoles» se realiza el lunes siguiente al Domingo Santo, tradición de gran arraigo en la comunidad y que conlleva la convivencia de vecinos en el disfrute de uno de los platillos más representativos de la comunidad.