Por: Humberto Castillo Mercado

En las inmediaciones del Estadio Morelos, la reventa de boletos para el concierto de Marco Antonio Solís, era un ir y venir.
Niños, mujeres y adultos mayores, ofrecían boletos al por mayor, sin mayor recato.
Había de 300, 500 y 800 pesos, dependiendo la zona.
Mientras el tráfico avanzaba lento, en las laterales y muchas calles aledañas al libramiento los vendedores corrían en busca de clientes.

A las 19.30 horas, el recinto futbolero, ya estaba repleto y las filas para ingresar eran extensas.
Dentro del estadio, el six de modelo de vendía en 400 pesos, y el charro negro 300.
Los churros y papas fritas a 80 pesos.
La espera parecía insuperable a las 20.30 el público asistente ya estaba desesperado, mientras un cantante de la academia trataba de animar, luego estaba programada la presentación de la hija del famoso Buki, Mar Solís.